domingo, 18 de julio de 2010

Una fiesta que se llama rock

Demo del 09 de julio de 2010

El gremio Fuerza Rock Guayaquil, liderado por Juan Sánchez, Helmut Jeremías y Christian Terán, confirmó que la Semana del Rock, realizada en la Plaza de Artes y Oficios, del 1 al 3 de julio, fue un evento exitoso que superó la asistencia de 2009.
El jueves 1 se realizó el apartado La mujer en el rock (bandas con elemento femenino). Participaron Pukarana, A.R.C.A.D.E., Diez 80, Alcoholemia, El Destierro, The Cassettes, Juliet, Aldelhaid, Luna Blues y Cogito.
El viernes 2 fue el turno de las nuevas bandas y grupos con proyección. Estuvieron en el escenario Víbora Julieta, Black Sun, Lahathiel, Acaba un día, Esputo Catatónico, Blasfemia, Dark Simphony, Yamil Chedraui, Cabaré, Sexo Sentido, Dogma Pagano, 7 de Brillo y Luis Rueda con El Feroz Trío Expreso, banda que realizó la grabación de un disco en vivo.
El sábado 3 actuaron las bandas de trayectoria oriundas de Guayaquil y Quito. Los que gobernaron ese día fueron Muscaria, 69 Segundos, Resistencia, Garckus, Demolición, Willy Wong and The Brothers, Moulin Rouge, Ruido de Odio, Notoken, Kaos, Decapitados y Pavimento.
En el evento, que se realizó gracias a los fondos concursables del Ministerio de Cultura del Ecuador y con la colaboración de la organización Al Sur de Cielo (Quito), no registró ningún incidente violento. Los organizadores destacaron la integración y el buen comportamiento de los asistentes.
El resumen deja en limpio que el rock en Guayaquil se vive como una fiesta y nada tiene que ver con el desorden, el alcohol (no se permitió el consumo dentro del recinto), el relajo y situaciones reñidas con la moral. Según cifras de la organización, jueves y viernes asistieron aproximadamente más de 1.700 personas cada día.
El sábado el espacio resultó pequeño porque más de dos mil rockeros dijeron “presente”. A nadie pareció molestarle pagar los dos dólares que se pidieron como colaboración para solventar los gastos del espectáculo.
Un acierto fue la instalación de dos pantallas gigantes a los costados del escenario para que nadie se pierda los detalles.
El sonido funcionó mejor que en 2009; no obstante, hubo uno que otro inconveniente, debido a la saturación por la gran cantidad de bandas.
Otro de los puntos favorables fue el segmento La mujer en el rock. El jueves, las chicas reinaron en el escenario, no solo por sus atributos físicos, sino por la calidad de sus presentaciones. Quedó claro que las mujeres ya no son simples espectadoras de los conciertos, ahora son cada vez más protagonistas del rock nacional.
Fuerza Rock Guayaquil cosechó lo que sembró hace algunos años con su trabajo para masificar esta música en el puerto. Una queja del público fue que se realizan pocos conciertos de esta magnitud y calidad en la ciudad.

Pukarana llegó desde Durán para quedarse

Demo del 18 de junio de 2010


Pukarana está en el escenario. La gente rodea a la banda con gritos y aullidos. Elizabeth, la vocalista, agarra una cerveza y bebe directamente de la botella. Se la pasa a Catalina, la bajista, ella se toma un trago largo y luego sonríe moviendo el cabello con su mano. La trampa ya está tendida con sutilezas y el público cae en ella sin reservas. Nadie se resiste.
Luego viene el ataque de las guitarras y la descarga de la batería. Elizabeth mete su voz y la gente se lanza a perseguir sus palabras mientras baila como si todo fuera a terminar en ese momento. Como si no hubiera mañana. Hay golpes, solo los necesarios para no herir a nadie. Hay sudor, de eso se trata el pogo. Hay dolor, de eso se trata la movida subterránea. De eso se trata una tocada, del frenesí controlado donde todo parece un desorden, pero donde las cosas casi siempre están donde deben.
Los días iniciales de Pukarana fueron en 2003. La historia dice que la primera aparición se dio en Los Helechos, Durán. El recuerdo se complementa con la siguiente descripción: “una estruendosa tocada en la que participaron algunas bandas del cantón y otras más”. La fecha está perdida en la memoria de los eventos que se hacen con sudor y ganas; y donde la recompensa son los aplausos, ruidos y gritos del público.
Pukarana, que según Elizabeth es una voz quichua que significa “decisión y fortaleza”, nace como una forma de desahogo y rechazo en contra de las cosas que le desagradan y que están de más en la sociedad. Cuestiones que la banda combate con canciones donde están contenidos los reclamos de la gente común bajo las influencias de lo que le sucede.
La primera formación la integraban Tulo, en guitarra y voz; Catalina, hermana de Elizabeth, en el bajo; y Ricardo en la batería. Después ingresa Elizabeth como vocalista principal y Roy reemplaza a Ricardo en la batería.
Tomando el punk rock como bandera, la banda avanzó por ese sendero metiendo su parte y colaborando con el movimiento chiro y subterráneo de la música. Esos días están marcados por un acercamiento a los covers. Pronto se desmarca de las versiones ajenas e introduce sus canciones propias, algunas de las cuales todavía sobreviven.
El recorrido incluyó festivales y tocadas donde compartió con algunas de las bandas más fuertes y prendidas de movida punk hardcore. Pukarana se hizo amiga de NoToken, Kaos, La Demencia Extrema, Moral Abajo, N.A.P.A., Ruido de Odio, Infexión, Incarnatus y Am-Necia.
La experiencia se fue curtiendo con Huanancha Puca, C.U.R.A.R.E., Vida H.P., Juana la Loca, Akratas, Distorsión Social, y con las extranjeras La Demencia, de Perú, y Fértil Miseria, de Colombia.
El miedo y los nervios fueron combatidos con el demo Nada más que hablar. Con él dejó huella de su accionar y se metió en la historia de las bandas que por lo menos graban, aunque luego desaparezcan. Pukarana tocó un par de veces más y paró. Los motivos no son para nada importantes, pero lo que realmente detuvo al grupo fue la falta de un baterista constante.
Ahora la banda está de vuelta con la alineación completa, que incluye a Chito, integrante de La Demencia Extrema, en la otra guitarra; y Cucho en la batería, más los antiguos Tulo, Catalina y Elizabeth Coronel.
La Semana del Rock, que se desarrollará en Guayaquil 1, 2 y 3 de julio en la Plaza de Artes y Oficios, Centro Cívico, cursó invitación a Pukarana para el jueves 1 como parte del programa La mujer en el rock (bandas con elemento femenino), debido a la aceptación que tiene entre la gente que sigue la movida rock.
La banda vuelve a la carga con una renovada actitud, nuevas ideas y más ganas de seguir aportando con el movimiento rockero ecuatoriano. Dice estar comprometida seriamente y por esa razón ha preparado nuevos temas con más fuerza. Ahí están: Vamos, Basta ya, Los idiotas y el poder y Soy nociva. En la Semana del Rock, Pukarana mostrará de qué está hecha.

El Cadáver está sano

Demo del 28 de mayo de 2010


Cadáver Exquisito es una banda guayaquieña que no tiene nada de muerta. Esta noche (22:30) pone a consideración su primer trabajo en forma de disco en el Café Habano Diva Nicotina (escalón 10 del cerro Santa Ana). Es esta aventura la acompaña Lo Real Maravilloso, nuevo grupo de la escena indie local que hace su debut.
La banda nació en septiembre de 2008 durante una reunión de amigos. Los primeros inquietos fueron Alfredo Bozano, batería; Juan Santoro, guitarra; y Diego Palma, bajo; luego llegaría Camilo Palma en teclados y por último Daniel Vinueza para poner voz y locura. Todos andan por los 21 años, pero algunos ya tienen largo recorrido en el dato de la música. Su presentación explica que el grupo es homónimo de la técnica literaria Cadavre Exquis, nacida en el surrealismo francés en la década del veinte.
Esta es una técnica por medio de la cual se ensambla colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; se basa en un juego de mesa llamado Consecuencias, en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.
La banda dice que sigue fielmente el proceso, porque sus integrantes ensamblan sus producciones con participaciones individuales, luego las adaptan y generan interesantes demostraciones de música, creatividad y homogeneidad. De ese acoplamiento surgieron las primeras producciones originales: Prioridades, Niña marciana, Crippidiscopunk, Turistas, Los sapos, Avión de papel, Me quedo dormido y Centrifugaba.
La música de Cadáver Exquisito navega por el rock, pero se apoya en elementos electrónicos y en el pop, eso produce una mezcla agradable; pasa por encima del aburrimiento con excelentes recursos sin caer en fórmulas extrañas, rebuscadas y complicadas. Tampoco es un tipo de rock simple, básico y minimalista. Es un trabajo que suma y obtiene beneficios porque se nutre de la escena mundial, pero no abandona su propia personalidad.
El despegue de Cadáver ha sido rápido porque sus integrantes no tienen miedo de tocar para cualquier público y en cualquier lugar. La banda ha compartido con grupos de punk, metal, hardcore. Participó en la Teletón por la Vida y en los programas de televisión Unísono y Ctrl+; también estuvo como invitada en el Festival Experimental al Aire Libre, en la explanada del Centro de Arte. El 22 de mayo estuvo en el bar Anaké, de Quito, donde presentó su demo que tiene seis temas.
Vinueza dice que intentar una definición del estilo de Cadáver es una cuestión difícil. “Pienso que hacemos música alegre, popera, rockera, electrónica. Tiene elementos de muchas partes, incorporamos bastante de lo que a nosotros nos gusta. No es complicado para la gente, es para que lo escuchen y lo cachen de una”.
El grupo disfruta de un ambiente distendido, sin embargo, los integrantes son conscientes de que siempre es complicado. Opinan que la convivencia es semejante a tener cinco esposas porque siempre hay que tomar decisiones, y los cinco tienen que estar de acuerdo. Hasta hacer la lista de las canciones para tocar es complejo, por las preferencias que tiene cada uno. Sin embargo, han resistido bien y ni siquiera se plantean la posibilidad de abandonar.
Uno de los principales problemas que tienen las bandas independientes es la falta de apoyo de la gente. “O apoya cuando le da la gana, entonces eso me parece lo más difícil. ¿Cómo vas a mantenerte y cómo vas a resistir todo el tiempo hasta que suceda algo?”, se pregunta Diego Palma.
Vinueza relata que los comienzos fueron feos y difíciles. Cada vez que iba a ensayar, sus padres le preguntaban si no tenía nada mejor que hacer. “Mi mamá odiaba eso, hasta el día en que fue a verme a un concierto y dijo: ‘A la gente le gusta, es algo que tiene efecto en otras personas’. Ahora sí me apoya full”.
Palma dice que con su anterior banda tocó en Colombia y Perú. Él estudió algo de leyes y producción musical, pero la fascina la música. Antes hacía punk y ahora está comprometido con Cadáver porque no se imagina alejado de algo que lo hace tan feliz.
Bozano expresa que todos los esfuerzos están concentrados en hacer un disco profesional: “Lo que queremos es grabar nuestro primer CD, pero bien grabado. Aunque nunca nos ha movido el dinero, para hacerlo necesitamos plata, y eso es realmente lo que queremos hacer”.
En esa tarea también está involucrada Dennis Melgarejo; ella se encarga de mantener a los cinco dentro de la realidad, mantiene la página del grupo, hace los contactos y las relaciones públicas. Los miembros de Cadáver dicen que es la “pánager”.
El grupo saca provecho de su juventud y los músicos piensan que sí se puede vivir de su trabajo sin dedicarse a otra cosa. “Estamos llegando a una época en que nos toca mantenernos, y esa es la presión ahorita. Es bacán que podamos hacer música para nuestro entorno, pero lo difícil es mantenernos”, reflexiona Bozano.

Sonlocoson anda suelto

Demo del 07 de mayo de 2010


Sonlocoson es una banda guayaquileña que fusiona el rock con el humor. Con ese nombre es fácil advertir que sus integrantes están locos o, por lo menos, navegan en el borde de la locura. Estos tipos aceptan que están afectados por algún tipo de anomalía. Sin embargo, en su favor hay que decir que viven llenos de rock.
Reconocen como influencias todo lo vivido, bebido y comido. Lo que se ve y no se ve. Lo que se escucha pero se calla. La vida en todos sus aspectos, pero con preferencia hacia lo positivo. Se identifican como Choto (guitarrista), Chiro (bajista), Chajo (vocalista y guitarra rítmica) y Jeison (batería).
Metidos en un cuarto del centro de Guayaquil, acondicionado para ensayar, pero donde se respira un aire con algunos agentes contaminantes y donde son visibles las huellas de días desordenados, los integrantes de Sonlocoson se introducen en la piel de sus personajes y le dan fuerte a su propia idea de lo que consideran rock.
Desde su mundo construyen canciones (y también las destruyen) donde el humor es el elemento principal. El grupo sintoniza con situaciones límite arrancadas de páginas reales; ahí la vida se presenta como una suerte de chiste donde las penas no son bienvenidas. Así aparecen El chiquito, El sucre, Se la ganó, Me pongo mi condón, Loco por tu amor; composiciones concebidas para vencer la desgracia de vivir en Guayaquil, donde la realidad parece broma a la hora de confrontarla con la ficción.
“Yo soy Choto, me tienes aquí salidito del manicomio. Nos encerraron un tiempo indefinido para encontrar una cura a nuestra locura. Se dieron cuenta de que no hay cura, entonces nos soltaron para ir de vez en cuando a los bares para tocar”.
Chajo dice que todo es buena vibra. “No hay ningún problema con nosotros, por eso nos dieron franco. El grupo ha estado unos diez años de laboratorio. Mucho tiempo hemos tocado en el manicomio”, reconoce eufórico.
La biografía de Sonlocoson solo es una aproximación a la realidad. Chiro recuerda que no hay mucha historia porque han pasado encerrados. Pero todo empieza hace muchos años en las kermeses de los colegios guayaquileños. Por entonces decidieron formar una banda. “Es algo que se viene cocinando hace muchos años. Nos conocimos en la calle y nos reunimos en el manicomio. Ahí fue como fortalecimos esta relación”.
Una vez dentro del manicomio, ese amor por la música y la creatividad los une más. Deciden arriesgarse y se bautizan con el nombre de Sonlocoson, dicen ellos en honor a sus condiciones mentales. La propuesta de la banda es sencilla: divertir y hacer reír a la gente promoviendo alegría y felicidad, esto como terapia curativa para alejar cualquier mala vibra.
Hay otros rastros donde aparecen pedazos de una broma bien montada. La estancia en el manicomio la explican como unas vacaciones con todo incluido, un regalo de sus familiares y amigos que, cansados de sus locuras, deciden encerrarlos por un tiempo indefinido, hasta que se mejoren y logren comportarse de forma normal.
Cada uno tiene su personalidad y sus preferencias, pueden estar locos, pero no revueltos. Lo que sí están es reventados por el rock. Deambulan por las calles del puerto intentando retratar su ambiente urbano y subterráneo, pero sin considerarse salvadores de nada.
Chiro recomienda que los busquen en Facebook. “Tendremos página web, pero más adelante. En el manicomio nos han dado chance para que salgamos y podamos hacer entrevistas como esta. Avanzamos poco a poco”.
Antes de escuchar a Sonlocoson, muchos piensan que es un grupo de salsa. Su nombre viene de somos locos. Los integrantes califican su estilo como rockoloco. El nuevo ritmo del Ecuador, según Choto. “Nosotros hicimos un disco, en ese momento nos mandaron de nuevo a la clínica. No estuvimos en el lanzamiento, pero ahora queremos lanzar otro”.
La banda recuerda que la primera tocada fue con unas enfermeras en un bar que se llama Premium. “Hicimos una prueba nada más. Queríamos que la gente nos huela, que huela el loco. En el manicomio somos los más famosos del mundo”, dice Chajo.
Sonlocoson desea darle a la juventud otra alternativa. Reconoce que existe música depresiva, pero también existe música feliz, y para eso el grupo anda suelto.

Una banda divertida

Demo del 23 de abril de 2010


Con la banda guayaquileña Eusebio Presidente funciona muy bien la clásica frase de muchos músicos: “Es solo rock and roll baby”. Dos de sus integrantes, Ángel Duarte, guitarrista; y Fabricio Rodríguez, bajista; agregan además: “del bueno”.
Ellos lo dicen y algunas personas, que han disfrutado de sus tocadas, lo confirman. Por esa razón, y para meter más gente al ruedo, la banda propone a las 22:30 de hoy un concierto en Santé Live Bar (Av. Francisco de Orellana).
Rodríguez, Duarte y el baterista Manuel Picón hacen Eusebio Presidente. Los tres tienen recorrido en el rock y han integrado otros grupos como Zipper y La Tribu. Dejan claro que no son unos improvisados, aunque no toquen todas las semanas.
Intentando marcar el inicio de la banda se puede decir que todo empezó con una llamada telefónica entre Duarte y Rodríguez, los sobrevivientes de Zipper, para armar un grupo de rock and roll. Con ellos estuvo un pequeño tiempo Carlos Alberto Tapia hasta que llegó Picón.
Explica Rodríguez que el nombre fue resultado de la comprobación de una realidad muy ecuatoriana; aquí toda banda de rock hace autogestión, porque no hay patrocinadores ni manager ni mecenas ni inversionistas.
“Entonces, yo me acordé de esta personalidad guayaquileña, que es de la vida real, no es una leyenda”, -se refiere a Eusebio Macías-. “Nosotros encarnamos el sueño de esta persona que quiso ser presidente en base a su autogestión, lo cual, quizá en parte sea negativo por el hecho de que las cosas avanzan lento, pero lo positivo es que uno es libre de hacer lo que quiere con lo suyo”.
Para Eusebio Presidente lo importante es tener la libertad de hacer la música que le provoca y le da la gana, sin rendir cuentas ni tener obligaciones con nadie. Por eso esta banda se divierte como mejor prefiere con su material propio y con algunos covers de los grupos que encarnan la filosofía del rock and roll por excelencia. Esa es su escuela, su norte y sur.
“Yo he tocado toda mi vida lo mismo, rock and roll, y eso es exactamente lo que estamos haciendo ahora”, dice Duarte. Él empezó a tocar en el colegio, pero lo que realmente lo cautivó y encaminó fue la primera vez que escuchó el disco del grupo australiano AC-DC, Highway to hell. Tenía catorce años. “Eso me trastornó. No podía creer que eso fuera posible. Ahí decidí que tenía que tocar guitarra. Empecé a los quince años y se me hizo difícil”.
Rodríguez comenzó a tocar en una iglesia. “Era un baterista súper turro. Yo me hice músico a los veinte. Ahora se hace música a los catorce, quince, a los dieciséis ya están ganando plata. Profesionalmente, empecé a los veintiuno”, relata.
La música de Eusebio Presidente sorprende porque se toca con mucha velocidad. Rodríguez se encarga de los arreglos, pero Duarte opina que son bastante especiales y diferentes. Es rock clásico que mucha gente conoce, pero con un tratamiento raro, además se apoya en velocidades, cortes, tiempos y detalles que lo hacen interesante.
Su música tiene la característica de que es simple y directa. “Nosotros no nos asistimos de la tecnología para realizar efectos, pero en cambio tocamos en alto volumen y a gran velocidad. Nos valemos de la naturaleza para sacar ventaja, por ejemplo conseguimos la distorsión con amplificadores de tubo”, dice Duarte. Reconoce que han aprendido de sus errores. Eusebio considera que su rock es viejo, pero interesante. Como un arroz bien cocinado y mo un arroz bien cocinado y con excelente cocolón.

Esto es Eso y su Taita

Demo del 09 de abril de 2010


El grupo Esto es Eso o E3, como prefiere su creador Luis Villamarín, tiene su Taita, un nuevo disco que todavía no está a la venta, pero que ya suena por ahí y que la banda ha tocado, solo algunas canciones por supuesto, en sus últimos conciertos en Guayaquil y Montañita.
La alineación de E3 es Tote Neira (guitarras, voces) Magus Cruz (voces), Tom Villón (bajo), Luis Prieto (requinto), Esteban Ribadeneira (batería), Luis Villamarín (guitarras, teclados, voz) y a veces Gabriel Guzmán (requinto dos). Ellos definen su trabajo como fusión de nueva musica nacional pasillo-hop, género que proponen al mundo.
E3 tiene nuevos integrantes, sin embargo, mantiene la onda urbana que le permite conectar con la gente, algo muy importante para la banda porque su propuesta no es para el público, es para la gente, el personal, como dice Villamarín, a quien no le gusta la distancia que establece un escenario lejano.
A él le gusta el contacto, el calor, la energía que proyectan las personas que se acercan a sus tocadas. “Si estás en nuestros conciertos te enganchamos", asegura. Él vive la música con entusiasmo de colegial enamorado, sin desmayar, con insistencia, sin barreras. Esa no es una cuestión personal, es la actitud de toda la banda, una marca que forma parte fundamental de su personalidad. Algo que se implantó en los comienzos y ahora es un sello del cual E3 no desea desprenderse.
Como cualquier banda que se respete y presuma de hacer música, sobre todo de la buena, E3 destaca en vivo. Ahí es donde se hace evidente su profundidad y sentido profesional, sin embargo, esto no conspira para nada con su frescura y desarrollo.
El grupo huye de la nota enlatada y el facilismo, respira un aire muy ecuatoriano, donde conviven las frías temperaturas de la Sierra con el calor tropical de la Costa, combina acertadamente las melancólicas notas del pasillo cortavenas con la fuerza del rock clásico vieja escuela.
Villamarín dice que su música no está hecha para pasar desapercibida. Algunos, que han intentado una aproximación a su trabajo, lo definen como música nostálgica ecuatoriana combinada con ritmos urbanos, beatbox (ritmos hechos con la boca), letras rapeadas y cantadas en inglés, quichua y español.
Sin embargo, hay que agregar hip-hop, pop, rock, reggae y un par de cosas más que se notan en vivo. Todo eso hace que la banda se embarque en un viaje donde aparece una mezcla vibrante con el destaque de la fusión de guitarras pasilleras con funk.
E3 funciona en armonía porque vive en un ambiente donde lo principal es la música, pero sus integrantes no se quedan solo con eso, ellos comparten la vida, y es ese compartir lo que hace sentir conectada a la banda.
Con esa visión cualquiera que comparte una de sus tocadas llega fácil y sencillo a la canción Taita, que con su estribillo “Taita que just means dad” se va metiendo despacio y seguro en el recorrido de una historia que tiene una raíz profunda en la tierra latina. Una parte de su letra dice: “Escribí una canción para ti, aquí donde te conocí la mitad es el centro de aquí y creo que viendo el mar yo me quiero morir...”.
La canción pretende elimina las fronteras entre países hermanos y rescatar el respeto, la esencia de los latinoamericanos. También hace un llamado a todos aquellos que se fueron, para no perder su identidad donde sea que se encuentren.
La historia también se puede perseguir en el tema En ese lugar, donde esa voz pasillera dice: “Tu ya sabes que la cosa se pone fuerte, cuando la cosa no te va. Hoy que me voy de aquí, no me quiero ir de aquí, me tengo que ir caminando rapidito pa’ arriba”.
Cuenta Villamarín que la mezcla de pasillo-hop ha pegado mucho en la gente porque no es la misma propuesta aburrida que existía en el país. Él lo percibe en sus tocadas donde su música se aloja en la cabeza y en el pecho de los oyentes. E3 está vivo y su nuevo trabajo es la confirmación de una propuesta ecuatoriana al máximo.

TeleAcidos va sin miedo

Demo del 26 de marzo de 2010


Un encuentro en el QuitoFest 2009 entre Santiago Argüello y André Farra y luego una fiesta en Guayaquil marcan el momento actual de TeleAcidos. La idea siempre estuvo en el guitarrista Juan Manuel Enderica, quien la compartió con Carlos Emanuel, Andrés Cajas y Sebastián Avilés, que salió para que entrara Argüello. Los cinco integran esta banda guayaquileña.
La música de TeleAcidos es fresca. Cumple. Se queda rondando en la cabeza de quienes la escuchan. La banda es joven. Está prendida. En ocasiones transita, con acierto, por un sonido tenue; y otras se prende como una llamarada que arrasa a cualquiera que se ponga adelante. También es real que la voz del cantante André Farra puede sonar aniñada y delicada, pero eso sirve para conseguir el efecto. El golpe que funciona en la atmósfera que TeleAcidos construye con su música.
El grupo define su sonido como rock indie, experimental, ambiet. Es verdad que no hace falta repetir para que se convierta en realidad; su música tiene mucho ambiente, tanto que hasta le sobra para regalarle a otras bandas que navegan en un mar de mediocridad irrespirable.
Dicen: “somos un grupo que lo que más tiene es alma, y esperamos transmitirlo en cada una de nuestras canciones. Todo lo que hacemos tiene un significado”.
Argüello llegó para poner su experiencia de trabajo en la disquera Fedediscos y producir mejor los temas de la banda. Todos aceptan que la química funcionó y están contentos con el resultado.
La primera tocada fue en Bayú (Urdesa). Con un miedo entendible TeleAcidos organizó todo, convocó a la gente por Internet usando las redes sociales y se sorprendió cuando comprobó que al concierto llegaron unas 200 personas. Entonces aparecieron las sonrisas en los rostros de sus integrantes y expusieron su talento junto a Synfodelick, una banda amiga que siempre apoyó su trabajo.
La gente respondió bien ante su propuesta. Los temas que estaban colgados en su myspace sirvieron en la penetración de su música. El grupo reconoce que grabar antes de tocar en público fue una buena estrategia, porque la gente ya identificaba y cantaba sus canciones. Algunos vivieron la expectativa por esperar a ver qué proponía TeleAcidos, un nombre que, según Enderica, no significa ni representa nada. Se le ocurrió un día cualquiera que veía televisión, puede ser una broma, también ganas de provocar y molestar, pero no hay que rebuscar nada más.
Lo que debería importar es la música. La propuesta de una banda que fluye con frescura, sin desesperación. El sonido de la guitarra de Enderica, quien siempre aporta mucho en la composición, es moderno. Sus compañeros le reconocen un estilo desenfadado, sin contaminación, algo muy personal que llama la atención por la forma y por la intimidad con que se manifiesta en el instrumento.
Las influencias de la banda vienen del rock clásico y tradicional, también del mejor rock latino. Eso creó un estrecho vínculo musical y de amistad entre los integrantes que los llevó a tocar juntos.
TeleAcidos tiene un estilo que la gente reconoce y acepta; sorprende que en muy poco tiempo haya logrado construir algo que a muchas bandas le provoca pesadillas. Sin embargo, sus integrantes renuncian a la arrogancia de creerse especiales. Ellos mantienen la cordura y viven lejos de las nubes en una actitud coherente con su trabajo.
El grupo sumó a Omar Dimitrakis de Garage Band como manager, para que los músicos puedan concentrarse solo en la propuesta creativa. TeleAcidos sabe que el camino de la música es complicado, sin embargo, tiene los conceptos claros y mantiene una apuesta que sus integrantes están empeñados en conservar, no obstante las dificultades e inconvenientes.
El grupo no está diseñado para un momento y para la joda. Los músicos tienen una visión y metas. Como dice Enderica: “quiero que esta banda me saque de mi casa”. Ellos apuntan lejos. Pero a falta de espacios para mostrar su música, TeleAcidos se mantiene en la escena underground tocando, en ocasiones con nervios, pero sin miedo.